Día 19: Oración para estar en guardia

Ore para que los santos velen, permanezcan en guardia y sobrios para darse a la oración (1 P. 4:7).

1 P. 4:7: Mas el fin de todas las cosas se acerca; sed, pues, sensatos y sobrios para daros a la oración.

El mundo y todas las cosas del mundo en la cuales las personas se apoyan pasarán. Todo llegará a su fin. Dado que el fin está cerca, debemos ser sobrios para darnos a la oración, para no estar enredados y encantados por el mundo y las cosas del mundo que pasan. Sin la oración, no podremos venir al Señor, esperar en el Señor, o esperar al Señor. Hermanos y hermanas, el fin de todas las cosas está aún más cerca; por lo tanto, deberíamos ser más sobrios para darnos a la oración. Debemos darnos cuenta de que a medida que el fin del mundo y las cosas en el mundo se acerca, las personas se enredarán y serán encantadas aún más. ¿No vemos la influencia del mundo y las cosas en el mundo sobre las personas hoy? Las personas en el mundo están enredadas y encantadas como nunca antes. Podemos vencer esta condición únicamente al ser sobrios para darnos a la oración. Ser sobrio para la oración es especialmente importante dada la influencia enredadora y encantadora del mundo y las cosas en el mundo. (Esta traducción no ha sido revisada por LSM)(CWWL, 1932-1949, vol. 3, "Crucial Truths in the Holy Scriptures, Volume 3," cap. 32)

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Día 20: Oración para estar atento

Ore para que los santos estén atentos a fin de orar en los días de guerra para resistir al diablo y sus estrategias destructivas (1 P. 5:8-9a; Jac 4:7).

1 P. 5:8-9a: Sed sobrios, y velad. Vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe.

Jac. 4:7: Estad sujetos, pues, a Dios, resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Según lo que Pedro dice en 5:8, también debemos velar. Velar consiste en estar alerta como en una batalla, como soldados que están en territorio desconocido. La ansiedad es un enemigo muy sutil. Muchas veces la ansiedad no es otra cosa que la encarnación misma de Satanás. Por tanto, debemos velar y no permitir que la ansiedad nos invada. La defensa de un país requiere mucha vigilancia. Los que trabajan en el ministerio de defensa permanecen siempre alerta, para que ningún enemigo invada el país. Éste era el concepto de Pedro cuando nos instó a ser sobrios y velar...

Como hemos dicho, la palabra velar implica un combate. Estamos en medio de una guerra, y tenemos que ser vigilantes. No dejen que el enemigo actúe. La ansiedad es un enemigo muy sutil. A menudo el diablo se disfraza de ansiedad o se oculta detrás de ella. Si le dan cabida a la ansiedad, le estarán dando cabida a Satanás, el diablo. Por lo tanto, ustedes deben velar. El Señor Jesús también les encargó a Sus discípulos que velaran y oraran (Mt. 26:41). Debemos velar y estar alertas. ((Estudio-Vida de 1 Pedro, msj. 33, págs. 303-304)

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Día 21: Oración por más centinelas

Ore para que el Señor levante más centinelas sobre los muros de Jerusalén que oren y no guarden silencio (Is. 62:6-7).

Is. 62:6-7: Sobre tus muros, oh Jerusalén, / he puesto centinelas; / todo el día y toda la noche / jamás guardarán silencio. / Los que hacéis que Jehová recuerde, / no estéis mudos / ni le deis descanso / hasta que restablezca a Jerusalén / y la ponga / por alabanza en la tierra.

Dios quiere que Jerusalén sea establecida como alabanza en la tierra. ¿Cómo logrará Él esto? Él designó centinelas sobre los muros de Jerusalén para que le recordaran. ¿Cómo deben estos recordarle? No deben ser mudos y no deben permanecer en silencio. No debemos cesar de recordarle, no debemos permitir que Dios se detenga. Debemos orar hasta que Él responda y lleve a cabo Su obra. Dios tiene una voluntad y Su intención es que Jerusalén llegue a ser una ciudad de alabanza, por eso, Él designó centinelas sobre los muros de Jerusalén y les encargó que orasen. Él solo obrará después de que ellos hayan orado. Él les pide que no solo oren una vez, sino sin cesar. Ellos deben orar sin cesar hasta que la voluntad de Dios sea llevada a cabo. En otras palabras, la oración del hombre es el factor que gobierna sobre la voluntad de Dios. Dios está esperando por nuestras oraciones. Solo Dios determina el contenido de Su voluntad; nosotros no lo determinamos, y no tenemos parte en ella. Sin embargo, solo podrá ir allá donde las vías hayan sido instaladas. No es que Dios no tenga poder, sino que Él es controlado por la oración de parte del hombre. Todas las oraciones dignas son oraciones que allanan el camino para la voluntad de Dios. Por consiguiente, si no tomamos la responsabilidad por la oración, frustraremos que se cumpla la voluntad de Dios. (vol. 38, “General Messages (2),” ch. 41, pág. 283)

Un hermano expresó esto muy bien, cuando dijo: "La voluntad de Dios es como la locomotora de un tren, y nuestra oración es como las vías". El tren puede ir a muchos lugares diferentes, pero solo puede viajar allá donde haya vías. La locomotora tiene mucha potencia, y puede ir hacia el este, el oeste, el sur o el norte. Sin embargo, solo podrá ir allá donde las vías hayan sido instaladas. No es que Dios no tenga poder, sino que Él es regido por la oración del hombre. Todas las oraciones dignas son aquellas que prepara el camino para la voluntad de Dios. Por consiguiente, si no tomamos la responsabilidad de orar, frustraremos el cumplimiento de la voluntad de Dios (, vol. 38, “General Messages (2),” cap. 41, pág. 283)

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