Ore por que los santos aprendan a tener la carga y la preocupación amorosa que hay en el corazón de Dios por los pecadores que perecen, que los santos toquen el corazón de Dios para con los pecadores, y que los santos permitan que Dios se forje a Sí mismo en ellos a fin de que sus corazones sean una reproducción de Su corazón (Lc. 19:10; Jn. 3:16-17; Ro. 5:6-8; Tit. 3:3-5).

Lc. 19:10—Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.

Jn. 3:16-17—Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a Su Hijo unigénito, para que todo aquel que en Él cree, no perezca, mas tenga vida eterna. Porque no envió Dios a Su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por medio de Él.

Ro. 5:6-8—Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su debido tiempo murió por los impíos. Pues apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra Su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros.

Tit. 3:3-5—Porque nosotros también éramos en otro tiempo insensatos, desobedientes, extraviados, sirviendo como esclavos a concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles, y aborreciéndonos unos a otros. Pero cuando se manifestó la benignidad de Dios nuestro Salvador, y Su amor para con los hombres, nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino conforme a Su misericordia, mediante el lavamiento de la regeneración y la renovación del Espíritu Santo.

For further reading please refer to , vol. 3, “Fellowship concerning the Urgent Need of the Vital Groups,” ch. 16, pp. 503-504.

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