Ore que todos los santos, como la iglesia, puedan aprender a orar las oraciones de autoridad, las oraciones hacia abajo que comienzan desde una posición celestial de victoria y van desde los cielos a la tierra, parados firmes en la posición que Cristo nos ha dado en los lugares celestiales, ordenando a Satanás con autoridad, rechazando todas sus obras, y proclamando con autoridad que todos los mandatos de Dios han de ser cumplidos—Ef. 6:18-19a; Is. 45:11.

Ef. 6:18-19a—Con toda oración y petición orando en todo tiempo en el espíritu, y para ello velando con toda perseverancia y petición por todos los santos; y por mí.

Is. 45:11—Así dice Jehová, el Santo de Israel y Aquel que lo formó: Preguntadme de las cosas por venir acerca de Mis hijos, y mandadme acerca de la obra de Mis manos.

Efesios 6:18-19 dice: “Con toda oración y petición orando en todo tiempo en el espíritu, y para ello velando con toda perseverancia y petición por todos los santos; y por mí”. Esta oración se relaciona con la guerra espiritual. Esta clase de oración difiere de la oración común. La oración común va de la tierra al cielo. Pero la oración de la cual hablamos no va de la tierra al cielo, sino que se origina desde una posición celestial y va del cielo a la tierra. La oración de autoridad tiene al cielo como punto de partida y la tierra como destino. En otras palabras, la oración de autoridad parte del cielo y se dirige a la tierra. Todos los que saben orar entienden lo que significa dirigir la oración hacia arriba y dirigirla hacia abajo. Si una persona nunca ha conocido la oración que se dirige hacia abajo, no ha aprendido a orar con autoridad. En la guerra espiritual, la clase de oración que apunta hacia abajo es muy importante. ¿En qué consiste la oración que se dirige hacia abajo? Consiste en estar firmes en la posición que Cristo nos ha dado en los lugares celestiales, para que demos órdenes a Satanás con autoridad y rechacemos todas sus obras, y para que proclamemos con autoridad que todos los mandamientos de Dios deben cumplirse. Si oramos pidiendo que se haga la voluntad de Dios y pidiendo una decisión al respecto, no debemos decir: “Dios, te pedimos que hagas esto”, sino: “Dios, tienes que hacer esto. Tienes que obrar. Pase lo que pase, tienes que realizar esta obra”. Esta es una oración que ordena, una oración hecha con autoridad…

Hermanos y hermanas, necesitamos ver la posición celestial de la iglesia. Satanás comienza su obra tratando de quitarnos nuestra posición en los lugares celestiales. La posición celestial es una posición de victoria. Mientras estemos firmes en esa posición, tendremos la victoria. Si Satanás tiene éxito en sacarnos de los lugares celestiales, seremos derrotados. La victoria equivale a permanecer firmes continuamente en la posición celestial de victoria. Satanás nos dirá que estamos en la tierra. Si asentimos a su sugerencia, seremos derrotados. Satanás intentará inutilizarnos valiéndose de nuestra derrota y nos hará pensar que verdaderamente estamos en la tierra. Pero nosotros venceremos si permanecemos firmes y declaramos: “Cristo está en los lugares celestiales, y nosotros también estamos en los lugares celestiales” aferrándonos a nuestra posición. Por lo tanto, permanecer firmes en la debida posición es importantísimo.

El fundamento de una oración de autoridad es su posición en los lugares celestiales. Puesto que la iglesia está en los lugares celestiales juntamente con Cristo, puede orar con autoridad. (CWWN, t. 22, “El ministerio de oración de la iglesia”, págs. 194-195)

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