Ore que todos los santos puedan ver que el tomar el terreno de la ascensión de Cristo no es un asunto individual sino un asunto del Cuerpo y que se levanten como el Cuerpo para reclamar el terreno de la ascensión de Cristo a través de la oración, reclamando todo lo que Cristo alcanzó y obtuvo para llevar a cabo la economía de Dios—Col. 1:18; Hch. 4:24a, 31.

Col. 1:18—Y Él es la Cabeza del Cuerpo que es la iglesia; Él es el principio, el Primogénito de entre los muertos, para que en todo Él tenga la preeminencia.

Hch. 4:24a, 31—Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios... Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.

Debemos orar, tomando el terreno de la ascensión de Cristo, pero debemos darnos cuenta que este terreno no es para individuos. Más bien, este terreno es para el Cuerpo. Cristo es la Cabeza, y nosotros somos el Cuerpo (Col. 1:18). Hoy como el Cuerpo de Cristo, necesitamos reclamar el terreno de la ascensión de Cristo. Creo que esta fue la manera en que los discípulos oraron antes del día de Pentecostés. Creo que con la ayuda del Espíritu Santo ellos oraron para que el Señor confirmara Su ascensión a las personas en la tierra. No debemos llorar a Dios como pobres pecadores. Más bien, debemos tomar el terreno de la ascensión de Cristo y reclamar: “Señor, somos tu Cuerpo. Estamos en Ti. Tú eres la Cabeza y nosotros somos Tu Cuerpo. Tú eres la Cabeza sobre todas las cosas para nosotros como el Cuerpo; por lo tanto, reclamamos todo lo que has obtenido y todo los que has logrado”. Simplemente necesitamos reclamar este terreno y decirle al Señor que no estamos de acuerdo con ciertas cosas que están sucediendo en la tierra. También debemos decirle que no estamos satisfechos con la presente condición, situación y el estado de Su pueblo. Necesitamos olvidarnos de todos nuestros problemas personales y declarar: ¡Aleluya! ¡Soy un miembro del Cuerpo, el Cuerpo está en la Cabeza, y la Cabeza que está sobre todas las cosas, está en los cielos!

Después de orar de esa manera, seremos grandemente fortalecidos. Sentiremos que el mundo entero no puede prevalecer contra nosotros, porque estamos en el Cuerpo y el Cuerpo está en la Cabeza (Hch. 4:23-31) … Creo que cuando comencemos a tomar este terreno y reclamar la ascensión de Cristo, el enemigo, el pecado, el mundo, la carne, las fuerzas satánicas, los espíritus malignos, y todo lo negativo estará bajo nuestros pies. Por nosotros mismos es imposible vencer todas estas cosas. Debemos darnos cuenta que la Cabeza ya ha vencido y que como el Cuerpo, estamos unidos a la Cabeza. No hay nada que nosotros debamos hacer; todo está hecho. Cristo ha logrado todo. Él es la Cabeza sobre todas las cosas, y todas las cosas están bajo Sus pies. Por lo tanto, como el Cuerpo podemos tomar el terreno de la Cabeza y reclamar todo lo que Él ha obtenido y logrado. Todo lo que Él ha obtenido y logrado nos pertenece. (CWWL, 1963, vol. 1, “La oración sobre el terreno de la ascensión de Cristo,” págs. 156-157) (Esta traducción no ha sido revisada por LSM)

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