Ore para que todos los santos reciban una visión celestial de la ascensión de Cristo a fin de orar la oración prevaleciente de la iglesia, la oración de la era—Ef. 1:17; He. 1:3; Hch. 2:36.

Ef. 1:17—Para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de gloria, os dé espíritu de sabiduría y de revelación en el pleno conocimiento de Él.

He. 1:3—El cual, siendo el resplandor de Su gloria, y la impronta de Su sustancia, y quien sustenta y sostiene todas las cosas con la palabra de Su poder, habiendo efectuado la purificación de los pecados, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas.

Hch. 2:36—Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que a este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo.

En las Escrituras, especialmente en el Nuevo Testamento, hay una clase de oración que va más allá de nuestro concepto humano. Para entrar en esta clase de oración, necesitamos una visión celestial. Necesitamos ver algo que va más allá de nuestro concepto natural.

El primer aspecto de esta visión celestial es la ascensión de Cristo. Casi todos los creyentes saben algo acerca de la ascensión de Cristo, pero deseo resaltar dos asuntos muy importantes de acuerdo a su significado.

Primero, la ascensión de Cristo indica que la obra redentora del Señor ha sido plenamente completada. Luego que el Señor ascendió a los cielos, Él se sentó a la diestra de Dios (He. 1:3, 10:12). Aquí, el sentarse significa descansar… El Señor ha logrado todo lo relacionado a su obra redentora de manera completa. Nada se ha dejado sin hacer; todo se ha logrado. Por lo tanto, el Señor está sentado en los cielos descansando. La ascensión de Cristo es una indicación del cumplimiento pleno de la obra redentora.

Segundo, la ascensión de Cristo indica que el señorío de Cristo ha sido establecido. El señorío de Cristo fue establecido por Su ascensión. Hoy hay un hombre en los cielos que ha sido exaltado y establecido como el Señor del universo… Necesitamos una visión celestial para creer que hubo un hombre en la historia de la humanidad cuyo nombre fue Jesús y que fue exaltado a los cielos y hecho Señor de todo el universo. En el día de pentecostés Pedro declaró “Sepa, pues, ciertísimamente toda la casa de Israel, que este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hch. 2:36). El apóstol Pablo también nos dice que Dios “Sometió todas las cosas bajo Sus pies, y lo dio por Cabeza sobre todas las cosas” (Ef. 1:22). (CWWL, 1963, t. 1, “Prayer on the Ground of Christ’s Ascension,” [La oración sobre el terreno de la ascensión de Cristo] págs. 159-160) (Esta traducción no ha sido revisada por LSM)

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