Oren para que seamos los vencedores como los jinetes del caballo blanco—aquellos que aprenden las verdades divinas del evangelio y proclaman el evangelio del reino, el evangelio completo, el evangelio de la economía eterna de Dios, en toda la tierra habitada antes del fin de la era, como preparación para el regreso del Señor, a fin de traer el recobro y la restauración no solo a Israel sino también a toda la creación—2 Co. 4:4; Ap. 6:2; Ef. 1:13; Mt. 24:14; 19:28; Ro. 8:21; Is. 11:9.

2 Co. 4:4—En los cuales el dios de este siglo cegó las mentes de los incrédulos, para que no les resplandezca la iluminación del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.

Ap. 6:2—Y miré, y he aquí un caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y salió conquistando, y para conquistar.

Ef. 1:13—En el también vosotros, habiendo oído la palabra de la verdad, el evangelio de vuestra salvación, y en Él habiendo creído, fuisteis sellados con el Espíritu santo de la promesa.

Mt. 24:14—Y será predicado este evangelio del reino en toda la tierra habitada, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.

Mt. 19:28—Y Jesús les dijo: De cierto os digo que en la restauración, cuando el Hijo del Hombre se siente en el trono de Su gloria, vosotros que me habéis seguido también os sentaréis sobre doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Is. 11:9—No dañarán ni destruirán / En todo Mi santo monte, / Porque la tierra estará llena del conocimiento de Jehová, / Como las aguas cubren el mar.