Ore para que los santos vean que para tener la propagación apropiada y genuina del evangelio, deben tener el rebosamiento de la vida interior, y que se den cuenta de su necesidad de llevar fruto por el rebosamiento de la vida interior (Jn. 15:1-5; Himnos, #408, estrofas 1-2).

Jn. 15:1-5—Yo soy la vid verdadera, y Mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en Mí no lleva fruto, lo quita; y todo aquel que lleva fruto, lo1poda, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en Mí, y Yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en Mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en Mí, y Yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de Mí nada podéis hacer.

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