Ore para que los santos, como hijos del día, no duerman, sino que velen y oren (Lc. 22:46; 1 Ts. 5:5-6).

Lc. 22:46: Y les dijo: ¿Por qué dormís? Levantaos, y orad para que no entréis en tentación.

1 Ts. 5:5-6: Porque todos vosotros sois hijos de la luz e hijos del día; no somos de la noche ni de las tinieblas. Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios.

Conforme a la palabra del Señor en Mateo 26, todos somos aún personas dormilonas. Si usted no duerme físicamente, está durmiendo espiritualmente; y muchas veces duerme psicológicamente. Mientas estoy hablando, quizás algunos estén durmiendo físicamente, mientras que otros duermen psicológicamente. Esto significa que su mente, su atención, su oído y su comprensión están ausentes. Algunas veces ellas duermen espiritualmente, lo cual quiere decir que su percepción se halla aletargada. Para ser verdaderamente una persona que ora sin cesar, ustedes tienen que ser una persona que vela, una persona plenamente despierta, que lucha contra su naturaleza dormilona y su ser dormilón. ¿Cómo deben luchar? Al hacer peticiones. Orar es un asunto general; la petición es algo específico y particular. Ustedes deben velar en la oración general, haciendo peticiones específicas. (“Entrenamiento de perfeccionamiento,” cp. 14)

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