Día 455: Oración para que los santos vengan a la cruz y ofrezcan a Cristo a Dios por el perdón de los Estados Unidos.

Ore para que todos los santos vengan a la cruz y ofrezcan a Cristo a Dios, orando para que Él perdone a los Estados Unidos de la inmoralidad y el caos que son ofensas para Él, el Dios justo, y les pida que recuerde la cruz en la que nuestro Señor Jesús murió a fin de que podamos ayudar a salvar el país en el que vivimos (Gn. 8:20-22; Dn. 9:4-5, 8-11, 19-20).

Gn. 8:20-22—Luego construyó Noé un altar a Jehová y, tomando de toda bestia limpia y de toda ave limpia, ofreció holocaustos en el altar. Y Jehová percibió un aroma que le satisfacía; y dijo Jehová en Su corazón: No volveré jamás a maldecir la tierra por causa del hombre, porque la imaginación del corazón del hombre es maligna desde su juventud; ni volveré a destruir todo ser vivo como he hecho. Mientras la tierra permanezca, / no cesarán / la siembra y la siega, el frío y el calor, / el verano y el invierno, y el adía y la noche.

Dn. 9:4-5—Y oré a Jehová mi Dios, e hice confesión diciendo: Ah, Señor, el Dios grande y portentoso, que guarda el pacto y benevolencia amorosa con los que le aman y guardan Sus mandamientos, hemos pecado, hemos cometido iniquidad, hemos actuado perversamente y hemos sido rebeldes, a tal punto que nos hemos apartado de Tus mandamientos y de Tus juicios. 

Dn. 9:8-11—Al Señor, Dios nuestro, pertenecen la compasión y el perdón, porque contra Él nos hemos rebelado; y no hemos obedecido la voz de Jehová nuestro Dios para andar en Sus instrucciones, que Él puso delante de nosotros por mano de Sus siervos los profetas. Sí, todo Israel ha transgredido Tu ley al punto que se han apartado para no obedecer Tu voz; por eso ha sido derramada sobre nosotros la maldición, el propio juramento que está escrito en la ley de Moisés, siervo de Dios, porque contra Él hemos pecado.

Dn. 9:19-20— ¡Oh Señor, oye! ¡Oh Señor, perdona! ¡Oh Señor, escucha y actúa! No tardes, por amor de Ti mismo, oh Dios mío; porque Tu ciudad y Tu pueblo son llamados por Tu propio nombre. Mientras seguía hablando, orando, confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel y presentando mi súplica delante de Jehová mi Dios por el santo monte de mi Dios.

For further reading please refer to Gen. 8:21, footnote 2; Gen. 8:22, footnote 1; and (, vol. 3, “The Satanic Chaos in the Old Creation and the Divine Economy for the New Creation,” ch. 1, p. 207.