Ore para que los santos aprendan a aplicar la efectividad de la sangre prevaleciente del Señor para cerrar la boca de Satanás, el acusador de los hermanos, y derrotarlo en la batalla espiritual (Ap. 12:10-11 y nota 112).

Ap. 12:10-11—Entonces oí una gran voz en el cielo, que decía: Ahora ha venido la salvación, el poder, y el reino de nuestro Dios, y la autoridad de Su Cristo; porque ha sido arrojado el acusador de nuestros hermanos, el que los acusa delante de nuestro Dios día y noche. Y ellos le han vencido por causa de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y no amaron la vida de su alma, hasta la muerte.