Ore para que los santos estén atentos a fin de orar en los días de guerra para resistir al diablo y sus estrategias destructivas (1 P. 5:8-9a; Jac 4:7).

1 P. 5:8-9a: Sed sobrios, y velad. Vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe.

Jac. 4:7: Estad sujetos, pues, a Dios, resistid al diablo, y huirá de vosotros.

Según lo que Pedro dice en 5:8, también debemos velar. Velar consiste en estar alerta como en una batalla, como soldados que están en territorio desconocido. La ansiedad es un enemigo muy sutil. Muchas veces la ansiedad no es otra cosa que la encarnación misma de Satanás. Por tanto, debemos velar y no permitir que la ansiedad nos invada. La defensa de un país requiere mucha vigilancia. Los que trabajan en el ministerio de defensa permanecen siempre alerta, para que ningún enemigo invada el país. Éste era el concepto de Pedro cuando nos instó a ser sobrios y velar...

Como hemos dicho, la palabra velar implica un combate. Estamos en medio de una guerra, y tenemos que ser vigilantes. No dejen que el enemigo actúe. La ansiedad es un enemigo muy sutil. A menudo el diablo se disfraza de ansiedad o se oculta detrás de ella. Si le dan cabida a la ansiedad, le estarán dando cabida a Satanás, el diablo. Por lo tanto, ustedes deben velar. El Señor Jesús también les encargó a Sus discípulos que velaran y oraran (Mt. 26:41). Debemos velar y estar alertas. ((Estudio-Vida de 1 Pedro, msj. 33, págs. 303-304)

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