Ore para que los santos sean sobrios en sus mentes, que no sean perturbados por el temor y la ansiedad, sino que sean guardados por la paz de Dios por medio de oración (1 P. 1:13; Fil. 4:6-7).

1 P. 1:13: Por tanto, ciñéndoos los lomos de vuestra mente y siendo sobrios, poned vuestra esperanza completamente en la gracia que se os traerá cuando Jesucristo sea revelado.

Fil. 4:6-7: Por nada estéis afanosos, sino en toda ocasión sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios por medio de oración y súplica, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

Si no echamos toda nuestra ansiedad sobre el Señor, nos será difícil ser sobrios. Muchos santos se sienten confusos debido a la ansiedad. Si no nos deshacemos de nuestras ansiedades, no podremos tener una mente sobria. En vez de ser sobrios, nos encontraremos bajo una densa nube de confusión y no tendremos ningún sentido de dirección. Si nuestra mente es perturbada por la ansiedad, no podremos ser sobrios. Nuestros pensamientos no serán claros, sino confusos y desordenados. Si ésta es la condición de nuestra mente, nos será difícil escuchar la palabra del Señor. La ansiedad también puede llevarnos a hablar de forma insensata. Por consiguiente, si queremos ser sobrios, tenemos que echar nuestra ansiedad sobre el Señor.(Estudio-Vida de 1 Pedro, msg. 33, p. 303)

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