Ore para que los santos sean llenos con el espíritu del evangelio interiormente para que de manera espontánea tengan una actitud apropiada hacia el evangelio externamente (Hch. 18:25b; Ro. 1:16; 1 Co. 9:19, 22b-23; 2 Co. 12:15; 2 Ti. 4:2a; Fil. 1:27-28a).

Hch. 18:25b—Y siendo ferviente de espíritu, [Apolos] hablaba y enseñaba con exactitud lo concerniente a Jesús, aunque solamente conocía el bautismo de Juan.

Hch. 17:16—Mientras Pablo los esperaba en Atenas, su espíritu fue provocado viendo la ciudad llena de ídolos.

Ro. 1:16—Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.

1 Co. 9:19, 22b-23—Por lo cual, aunque soy libre de todos, me he hecho esclavo de todos para ganar a mayor número...A todos me he hecho todo, para que de todos modos salve a algunos. Todo lo hago por causa del evangelio, para hacerme copartícipe de él.

2 Co. 12:15a—Y yo con el mayor placer gastaré lo mío, y aun yo mismo me gastaré del todo por amor de vuestras almas.

2 Ti. 4:2a—Que proclames la palabra; que te mantengas preparado a tiempo y fuera de tiempo.

Fil. 1:27-28a—Solamente que os comportéis como es digno del evangelio de Cristo, para que o sea que vaya a veros, o que esté ausente, oiga de vosotros que estáis firmes en un mismo espíritu, combatiendo unánimes junto con la fe del evangelio, y en nada intimidados por los que se oponen.

For further reading please refer to CWWL, 1932-1949, vol. 3, “Crucial Truths in the Holy Scriptures, volume 3,” ch. 28, pp. 505-508.

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