Ore que Dios, quien puso eternidad en el corazón del hombre, despierte este sentir divinamente implantado de un propósito en muchos, para que ellos deseen conocer a Dios y Su propósito eterno (Ec. 3:11 y 111; Ef. 1:11; 3:11).

Ec. 3:11—Él lo hizo todo hermoso en su propio tiempo; también ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a descubrir la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.

Ef. 1:11—En Él asimismo fuimos designados como herencia, habiendo sido predestinados conforme al propósito del que hace todas las cosas según el consejo de Su voluntad.

Ef. 3:11—Conforme al propósito eterno que hizo en Cristo Jesús nuestro Señor.

For further reading please refer to Estudio-vida de Eclesiastés, pp. 5-6 and , vol. 3, “The God-man Living,” p. 445.

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