Ore por el fortalecimiento del espíritu dispuesto de los santos para que velen y oren (Mt. 26:38b, 41)

Mt. 26:38b: Quedaos aquí, y velad conmigo.

Mt. 26:41: Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.

En Getsemaní el Señor vino a Sus discípulos y los halló durmiendo. Dijo a Pedro: “¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu está dispuesto, pero la carne es débil” (vs. 40-41). Velar y orar es un principio importante en nuestra vida cristiana puesto que el tentador, Satanás, siempre nos acecha. Cuanto más amamos al Señor, más atención nos presta el tentador. Cuando nos volvemos al Señor y le amamos, Satanás nos perturba sin cesar. Existe una batalla y un conflicto en el universo entre Dios y Satanás.

Hay otro principio que aplican los que buscan más de Cristo. Este principio consiste en que el espíritu de ellos está dispuesto continuamente, pero su carne es débil. Este es un principio que no sólo se aplica a la oración, sino a toda la vida de quien busca más de Cristo. Nuestro espíritu desea ser un vencedor, pero nuestra carne es débil. Tenemos el deseo en nuestro espíritu, pero no tenemos la fuerza en nuestra carne. Esta es la razón por la cual debemos ocuparnos de nuestro espíritu, y no confiar en la carne.( “El vivir del Dios-hombre,” cp. 17)

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